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Rio de Sangre, Muerte y Esperanza

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Boletín tierra y vida #11 abril/junio de 2009

Fotos: cortesía PBI

Los estudios para el reconocimiento del aprovechamiento hidroeléctrico del rio Porce fueron elaborados en 1976 por la firma Consultores Técnicos Ltda.

Mas adelante, en 1983, la firma Ascon Ltda. Realizó los estudios de prefactibilidad del potencial hidroeléctrico del rio Porce, y en diciembre de 1984 presentó el informe de factibilidad del proyecto Porce III, como parte de cinco posibles desarrollos a lo largo del cause, denominados Porce I, Porce II, Porce III, Porce IV y Ermitaño

El apetito del capital es visionario e inconforme. Así lo constatan estos datos históricos. Cuando buena parte de la población rural del municipio de Guadalupe era “desplazada voluntariamente” por la construcción de la primera hidroeléctrica en esta región, ya se empezaban a realizar los estudios sobre la construcción de otras represas en el cause del rio Porce que afectaría unas cinco mil familias campesinas de vocación agrícola y minera de los municipios de Gómez plata, Carolina, Amalfi y Anorí. Bien planificado han tenido siempre el desalojo de grandes territorios que han sido habitados históricamente por campesinos pobres, colonos, desarraigado de otros territorios que han ocupado los grandes terratenientes, mafiosos y paramilitares apalancados en el fraude y el terror.

Invitados por uno de los líderes que conoce bien de cerca la problemática de la región y en particular la situación de los mas de 1.500 mineros, sin contar los propietarios de parcelas, que van hacer afectados por la construcción del ambicioso proyecto hidroeléctrico Porce IV; acudimos a una de las reuniones convocadas en la vereda naranjales del cañón del Porce, entre los municipios Amalfi y Anorí. Acompañados por brigadas internacionales de paz y en compañía de otros líderes de la región, abordamos el chivero que nos llevaría a tres horas del casco urbano hasta el deslumbrante y armónico paisaje del cañón del rio Porce, donde nos esperaban un gran número de campesinos y mineros que se disponían a discutir sobre la problemática latente que traería para la región y para cada una de las familias la construcción de dicho proyecto.


Puntos divergentes se escucharon en varias intervenciones. Mientras para unos el tema a resolver era la elección del representante de la comunidad en la comisión tripartita que se reconoce en la ley 56/81, para otros el tema fundamental de la discusión debía ser la indemnización de los predios afectados. No faltó quien planteará la necesidad de avanzar en el diseño de un manual de valores distinto al que utilizó EEPP en la fase Porce III para indemnizar lo irreparable y muchos que manifestaron su preocupación por no haber sido censados por los trabajadores sociales de EEPP que realizan esta labor. Lo que si quedó claro en toda la disertación es la preocupación generalizada de todos los afectados por el rumbo que puedan tomar las cosas, luego de que inicien formalmente las negociaciones con las Empresas Públicas de Medellín, puesto que toman de referencia la forma y el contexto en que se desarrollaron las negociaciones en las anteriores fases de este megaproyectos. Jacob Escorcia, Ferney Ramiro Zapata (De 14 años), Yeison Cardona López y Humberto Zapata Guerrero; son algunos de los muertos en este rio a causa de la bucha (Corriente que se desata cuando de abren las compuertas de la presa). Bastante intimidante ¿No?

No hay que olvidar- decían algunos de los líderes- que muchos fueron los mineros que recibieron migajas por décadas de trabajo en ese rio que vio crecer a varias generaciones y el alimento que ha proporcionado las tierras de este cañón a cientos de familias, eso no tiene precio. Valdría la pena averiguar- seguían argumentando- cuantos de estos mineros viven hoy en condiciones dignas, ¿Cuántos están restablecidos socioeconómicamente? ¿Cuántos han engrosado la lista de los desempleados en el casco urbano de estos municipios? No sabemos. De lo que si estamos seguros – terminan su perorata- es que muchos han tenido que escavar de nuevo la tierra rio abajo en busca de sustento para sus familias.


Luego de terminadas las intervenciones de los delegados de ambos municipios, de los presidentes de las acciones comunales, de los representantes de las asociaciones mineras de Amalfi y Anorí y de los candidatos por las comunidades para hacer parte de la comisión negociadora con EEPP; nos pidieron que nos presentáramos como Asociación Campesina de Antioquia y el motivo de nuestra presencia en dicha reunión. No fue fácil responder al último interrogante, pues aunque no lo dijeran tácitamente, esperaban respuestas claras y soluciones para algunas de sus preocupaciones, que no eran ajenas a nosotros, mas por un profundo sentido de solidaridad que por la comprensión misma se estar en tan difícil situación. Para tratar de salirle al paso a tan mayúsculo interrogante, les hicimos un breve panorama de la profunda crisis por la que atraviesa el pueblo Colombiano y entre ellos, uno de los más golpeados por el fundamentalismo capitalista, el sector rural. Les recordamos el exterminio del movimiento cívico del oriente por la osadía de sus líderes y lideresas de oponerse a las políticas de las grandes empresas energéticas para la subregión. De la masacre del Aro en el municipio de Ituango como presagio de muerte y preámbulo del gran proyecto hidroeléctrico que hoy se expone en grandes vallas publicitarias como paradigma del desarrollo antioqueño y del orgullo paisa. De los millones de refugiados internos que deambulan como parias en su propio suelo cargando en los hombros la humillación, la indignación, la rabia y la desesperanza de volver a pisar su tierra. De la situación de los corteros de caña, de los miles de muertos que han tenido que poner los indígenas en la defensa de la mama pacha y de otros cuantos ejemplos que, a nuestro juicio, los llevaba a concluir que sus luchas es solo una partecita de todo un rompecabezas de injusticias. Como dice el refrán “No me hables de penas que vengo de enterrar un hijo”
Aplausos en unas personas y gestos de aceptación en otras despertó nuestra intervención que nos llevo a pensar por un instante sobre el masoquismo de ésta gente. Nada de eso, creemos que mas era la rabia que la venia a la muerte, pues antes de empezar la reunión ya se oía hablar de la lucha y la movilización como una forma legitima de presionar una negociación favorable para los afectados. También hablaban de las posibles retaliaciones que se desatarían por los señores de la moto sierra, sabuesos guardianes de los intereses de los poderosos. Pese a esos terribles presagios estaban convencidos de que la pelea no era fácil y que necesitaban mucha unidad, solidaridad y persistencia.
Retomamos nuestro llamado para plantearles respetuosamente nuestro punto de vista acerca de cómo se deberían desarrollar las negociaciones y la construcción de su plataforma reivindicativa. Les planteamos que no tenía sentido una negociación que se limitara solo a una indemnización “mejor remunerada” ¿Qué van a ser ustedes con esa chichigua? – Les preguntamos- no hubo respuestas, pero seguramente vinieron recuerdos de muchos de sus compañeros que después de haber recibido la exigua suma de dinero de empresas públicas quedaron peor que como estaban. Nuestro interrogante fue intencionado, queríamos persuadirlos de la necesidad de incluir dentro de la negociación el derecho de permanecer el territorio, sin renunciar a la indemnización y demás derechos. Aunque el manual de valores de las empresas públicas de Medellín no contempla la compra de tierras para la reubicación de los campesinos que son afectados por estas hidroeléctricas, es fundamental incluirlo como tema esencial dentro de esta negociación en el pliego de exigencias que se construya desde las comunidades. Lo ideal sería detener la construcción de este proyecto hidroeléctrico, pero bien sabemos los momentos tan adversos por los que pasa el movimiento campesino y popular en un contexto mundial desfavorable para las trasformaciones que requiera la humanidad para que sea verdaderamente humana; pero si podemos aspirar a negociar con ese pulpo las condiciones que les permita permanecer a los agricultores y mineros en los territorios en condiciones dignas. Lo que significa tener acceso a tierras colectivas para la reubicación, proyectos productivos, acceso a servicios básicos, indemnización, libre asociatividad, entre otros derechos. No es mucho exigir, pero es suficiente para que se inicien los hostigamientos y persecuciones de rigor contra los dirigentes de las asociaciones de mineros, como de hecho ha venido ocurriendo en contra de algunos lideres del municipio de Anorí, quienes han sido arbitrariamente detenidos acusados de auxiliadores del terrorismo y luego dejados en libertad por falta de pruebas. Por lo anterior, se requiere de la solidaridad de los sectores populares, de derechos humanos, de los distintos espacios que trabajan el tema de lo energético y los megaproyectos asociados a esta actividad para que estos compañeros no se sientan solos en esta dura pelea.

Asociación Campesina de Antioquia
 
 

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