Lunes, 04 Septiembre 2017 00:00

PROPUESTA DE COMERCIALIZACIÓN

Economía solidaria y de resistencia

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La idea de iniciar un proceso de comercialización de productos campesinos surge en el marco de los planes establecidos por la Asociación Campesina de Antioquia-ACA, dentro de sus líneas estratégicas en el programa de economía solidaria y de resistencia campesina. Nace precisamente de una necesidad objetiva que hemos identificado en las comunidades en las que la ACA viene desarrollando la propuesta organizativa y productiva, y en otras cercanas a nuestro quehacer cotidiano.

Cuando argumentamos reiteradamente que no solo desplaza la guerra sino además el hambre nos estamos enfrentando al problema concreto que significa la aplicación del modelo de despojo y exclusión de la economía campesina, de las lógicas del mercado y la acumulación capitalista. En términos más precisos nos referimos a varios factores dentro de ésta política, que sutilmente, y a veces sin que el campesino comprenda dicha lógica, lo lleva a un círculo vicioso que más tarde se traduce en la eminente pérdida de su medio de producción y por ende su único medio de subsistencia, la tierra.

La falta de incentivos del gobierno para estimular la economía campesina, las deudas contraídas con las entidades crediticias, la escasez de mercados locales, la dependencia del monocultivo, la intermediación, la falta de mano de obra para cultivar la tierra, los irrisorios precios por sus productos, la amenaza de los megaproyectos y la falta, entre otros, de una adecuada orientación técnica, hacen de la economía campesina un modelo bastante frágil ante la aplanadora y voraz dinámica capitalista.

Esto es lo que hemos encontrado, un diagnóstico formulado desde y sobre las comunidades donde la ACA tiene presencia: Desplazamiento de algunas familias por falta de mejores condiciones de vida, desinterés frente a la alternativa de incrementar la producción agrícola por los bajos precios; poca diversidad en la producción, intermediación que no les posibilita gozar de las utilidades justas por lo producido, deudas contraídas con las administraciones municipales o con los bancos, entre otros. Agrava el caso en muchas ocasiones la informalidad en la tenencia de la tierra que impide al acceso a ofertas crediticias, a planes y programas de fortalecimiento a la producción.

 

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No obstante, con la puesta en marcha de una propuesta productiva y organizativa de largo aliento, y según el contexto de cada zona de trabajo, es posible y viable implementar alternativas de producción y comercialización para la generación de ingresos y el empoderamiento de estas comunidades. Aplicando estrategias enfocadas a la sostenibilidad como la diversificación de las parcelas, las siembras escalonadas, los cultivos rotatorios y la incorporación de tecnologías apropiadas para las regiones. Todo lo anterior apuntando a reconstruir el tejido agrario en Antioquia, mientras posibilitan el fortalecimiento de la organización comunitaria campesina.

Reconocemos la importancia de desarrollar procesos de autonomía, de seguridad y soberanía alimentaria con las comunidades campesinas como un gran aporte al arraigo. Pero no solo de pan vive el hombre. En este sentido, planteamos que la búsqueda de alternativas que mejoren las condiciones de vida debe ser un imperativo a pasar como tal por las agendas de planificación estratégica de las organizaciones. El proceso productivo y la comercialización deben entenderse como opción económica viable y, sobre todo direccionada a modelar una opción social justa y propia de las comunidades. Así se convierte en necesidad la construcción de iniciativas, que no sean improvisadas, fruto de la reflexión conjunta y del principio de realidad. Que se convierten en la posibilidad de ir asegurando mínimas condiciones de vida, si bien lo citado no resuelve en corto plazo la grave situación que vive la población campesina si generan cambios importantes en este contexto. Podemos resaltar cambios estructurales, culturales, derivados de los procesos que se adelantan en con las comunidades, entre ellos:

  • Grupos con capacidad de gestión, decisión y liderazgo real.
  • Potencial de abordaje y desarrollo de alternativas desde las necesidades concretas.
  • Confianza en las capacidades individuales y grupales.
  • Arraigo al territorio.
  • Estrechas relaciones de vecindad.
  • Trabajo colectivo.
  • Solidaridad económica y moral.
  • Visión de desarrollo.
  • Organización para la producción y el mercadeo
  • Mayor capacidad adquisitiva.
  • Capacidad de decisión.

 

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Factores estos más que suficientes para plantear una validez económica y social, lo que convierte tanto a los individuos como a las comunidades en sujetos activos del desarrollo local. Comprometidos con sus familias y su entorno en la búsqueda del bien vivir para todas las comunidades.

 

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Enfoque e intencionalidad de la propuesta.

El fin de esta iniciativa no puede inscribirse meramente dentro de una lógica de economía de mercado, su intención supera la simple búsqueda de establecer transacciones entre vendedores y compradores. Mucho menos se trata solamente de mejorar precios en la relación oferta - demanda; si así fuese, caeríamos en la misma lógica del mercado capitalista y solo estaríamos eliminando un intermediario para ponernos en su mismo rol.

Consideramos que las iniciativas deben construirse y sustentarse dentro de los principios de economía solidaria lo que significa entre otras cosas: economía de baja escala, que en la medida de lo posible los productos lleguen al consumidor final creando circuitos de mercado solidarios campo – cuidad; socialización de las utilidades con los productores para incentivar la producción campesina a través de fondos rotatorios y capital semilla. Posibilitar que la relación con los productores trascienda lo comercial para que se afiance una relación más política y organizativa de responsabilidad compartida. Por último, fortalecer los procesos culturales apropiados y organizativos de los campesinos manifiestos en el vínculo social y el arraigo por el territorio.

Para lograr estos principios consideramos pertinente desarrollar las siguientes tareas de manera lógica:

  1. Realizar un estudio detallado de la oferta de productos campesinos para la propuesta de comercialización.
  2. Concretar un estudio de demanda en la ciudad y en los propios municipios con el fin de determinar la viabilidad y pertinencia de la propuesta.
  3. Avanzar en la planificación de la economía campesina donde la ACA tiene presencia con el ánimo de garantizar las siembras escalonadas y por consiguiente la diversidad y disponibilidad permanente de productos agrícolas.
  4. Propiciar un mercado en doble vía campo-ciudad, ciudad-campo.

 

Tenemos claro que se debe avanzar en la planificación de la producción, pues solo este largo proceso nos posibilitará la oferta de más productos, de ir lentamente complementando la canasta básica de productos agrícolas de mayor consumo en la ciudad, de entregar más y mejores productos caminando hacia una producción orgánica y obviamente en la búsqueda de independencia del monocultivo y otros modelos claramente insustentables. Para ello se requiere calendarios de siembra, mejoramiento del suelo, capacitación y acompañamiento técnico entre otros aspectos que se encuentran ya determinados dentro del equipo de trabajo de la Asociación.

 

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Por último, y quizás uno de los aspectos más importantes en esta propuesta de comercialización es el fortalecimiento organizativo de las comunidades, que necesariamente tiene que transitar hacia formas asociativas bajo un concepto sólido, estrictamente solidario de identidad en la necesidad de lo colectivo. Lo anterior lo planteamos con absoluta responsabilidad, porque sabemos por experiencia en el trabajo de base que el espíritu individualista que se han enquistado en el campesino de hoy, por múltiples aspectos que no vale la pena nombrar en la propuesta, pero que es necesario trabajar, no solo por la necesidad histórica de recuperar esos valores, sino además, por la latente necesidad de reconstruir en las comunidades estos principios.

De tal suerte, se hace imprescindible priorizar el mercado, principalmente los puntos de acopio para la comercialización. Si bien en algunas zonas en el tema de acopio se parte de la construcción desde cero, generando y plasmando estos espacios, en otras comunidades la labor consiste en recuperarlos y fortalecerlos. En ambos casos plasmar el direccionamiento que hemos manifestado es imprescindible, pues buscamos ser coherentes con una intención transformadora que se articule desde los componentes ambiental, cultural, social y económico para la permanencia y sustentabilidad territorial campesina desde el eje de la justicia y la equidad en materia productiva y de mercado.

 

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De tal forma que en cada comunidad de las zonas donde se han vinculado a la asociación se logre incorporar las formas asociativas de trabajo, generar procesos de transformación de productos; establecer tiendas comunitarias, fortalecer los mercados y ferias campesinas para llegar con los productos a los consumidores finales de cada localidad rural y de la ciudad. Mejorar la organización campesina y reconstruir todo el tejido social y agrario tan fuertemente golpeado por el modelo económico y la violencia política estructural.

Es por todo lo anterior que se construye la propuesta de la cooperativa campesina COPROACA, propuesta organizativa y productiva que se ocupará de direccionar y ejecutar las actividades pertinentes a lo referenciado. Fomentando además para tal propósito las convergencias y articulaciones con otras organizaciones y procesos para la actuación en red.